Cinco falsos mitos de las bolsas de plástico

Mito falso 1 – Las bolsas de plástico NO son recicladas.

Nuestro país está a la cabeza de Europa en reciclado de bolsas de plástico. Las bolsas de plástico son 100% reciclables y se reciclan todo el total de bolsas de plástico que se depositen en el contenedor amarillo.

Mientras que otros países europeos las bolsas se recuperan median valorización energética, España es el único que cuenta con un sistema de selección y reciclado que admite las bolsas como un envase más de plástico a reciclar en el contenedor amarillo. Esto se produce desde que en 1998 los fabricantes de bolsas y los comerciantes firmaron un acuerdo con Ecoembes, en el que el sistema de punto verde financia la recogida selectiva de contenedores amarillos para su posterior reciclado.

En otros países Europeos, como Irlanda se están utilizando los impuestos aplicados a las bolsas desde 2002, para instalar contenedores exclusivos para la recogida de bolsas de plástico.

Las campañas de educación ambiental son necesarias para conseguir unos resultados de reciclado satisfactorios y así sensibilizar a la población del uso correcto del iglú amarillo.

Según un estudio del 2004, el 43% de la población de nuestro país, desconocía, el uso del contenedor amarillo para reciclar bolsas de plástico y dentro de ese porcentaje, un 25 %, manifestaban que las bolsas de plástico no debían depositarse en dicho contenedor.

Mito falso 2 – Las bolsas de plástico representan el 2 % de los residuos urbanos.

Las bolsas de plástico tan solo cubren el 0,4% del total de los residuos considerados como urbanos en España.

Según el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, los residuos urbanos generados en España son de 24,6 millones de toneladas. Según estudios de Cicloplast, las bolsas de plástico suponen aproximadamente 100.000 toneladas.

De lo nombrado anteriormente, solamente el 0,4% corresponde a residuos urbanos y claro está, suponiendo que todas las bolsas acabarán en la basura, de lo cual no es correcto, ya que gran parte se recicla.

Mito falso 3 – El problema ambiental de las bolsas de comercio, es que son de plástico.

El problema de las bolsas es su condición de “un solo uno” no de que sean de plástico.

Está claro que hay un uso abusivo de las bolsas en el comercio en general, que luego no acaba en el contenedor amarillo para su posterior reciclado. También se suma, que las bolsas cada vez, tienen menos espesor, por lo que implica una reutilización menor, pero además, el consumidor la abandona en lugares inapropiados provocando un impacto en el paisaje.

Todos los estudios confirman que hay una serie de características para formar un escenario idea desde el punto de vista ambiental. Dichas características son: Que la bolsa sea reutilizable. Que sean destinadas a un segundo uso, como por ejemplo, bolsas de basura y por último, que tengan un gran espesor para que el riesgo de abandono por parte del consumidor disminuya.

Mito falso 4 – El plástico perjudica el medio ambiente por consumen petróleo.

El plástico en general ahorra más petróleo que el que se utiliza para su fabricación. Los plásticos provienen del petróleo en su origen, pero durante su uso en forma de pieza, envase o elemento de construcción, ahorran petróleo por que permiten ahorrar combustible y energía y al mismo tiempo reducen las emisiones de CO2.

Además el plástico, al final de su vida, pueden volver a convertirse en “petróleo equivalente” si se utilizan los residuos plásticos como combustible alternativo.

El petróleo consumido en Europa se utiliza en su mayor parte para transportes y energía térmica y eléctrica. El consumo del petróleo para fabricación de plásticos es tan solo del 4%.

Mito falso 5 – Las bolsas de plástico provocan muertes de animales en el mar.

Ningún estudio científico avala esta afirmación. Se está juzgando injustamente a las bolsas de plástico, cuando en realidad la mayora de muertes de animales marinos, se producen por otras causas, como redes abandonadas por los pescadores.

El problema del abandono incontrolado de las bolsas de plástico o de otros productos como chicles, colillas, papeles, latas, etc., que aparecen tirados en el campo o la playa, no es el producto en sí, si no de la falta de conciencia de la persona que lo tiró en esos lugares.

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